La publicidad entre dos pantallas

¿Cuál es tu serie favorita? Y, lo más importante, ¿dónde la ves? La sociedad consume los medios de un modo cada vez más fragmentario, saltando a través de dispositivos y redes sociales. La segunda pantalla (el uso de móvil o tablet de forma complementaria a la televisión) se ha planteado como el Santo Grial, pero ¿cómo implantarla?

Las cadenas de televisión españolas han desarrollado sus propias aplicaciones con resultados, cuando menos, mejorables. Salvo en honrosas excepciones como Isabel, el contenido ofrecido no atrae al lector lo suficiente para engancharlo a la aplicación.

La publicidad ha participado también en este juego, desarrollando numerosas aplicaciones que interacciones con spots de televisión, carteles o incluso los propios productos. Sin embargo, sus potenciales usuarios son un número reducido, aunque siempre hay deliciosas excepciones como esta campaña de Coca-Cola en Tailandia.

Ante semejante panorama, ¿por qué no colaborar? Las atractivas dinámicas que plantean algunas aplicaciones publicitarias son el complemento perfecto para los programas de televisión. Estos, por su parte, podrán ofrecer más contenido de calidad al usuario, que podría desbloquear interactuando con los spots emitidos en televisión.

La unión de fuerzas en este aspecto permite ofrecer una experiencia atractiva para el usuario, que decide siempre a qué contenidos acceder, además de conservar o incluso aumentar el impacto de la publicidad. El objetivo final es el mismo de siempre: satisfacer al espectador.

7 consejos para escribir mejor

Un antiguo profesor mío en el instituto establecía, al hablar de literatura, una interesante distinción entre arte y artesanía: “La artesanía es preciosa, perfecta en su construcción, pero puedes verle los hilos, puedes comprender cómo está escrita. El arte es distinto, te agarra de dentro sin que puedas comprender cómo ni por qué”.

Esta frase me viene de perlas para hablar de las diferencias entre un texto correcto y uno brillante. Se puede escribir respetando todas las normas gramaticales y estilísticas, usando ejemplos y metáforas atractivas; pero esto no hace un texto brillante. Hace falta algo más, algo que trasciende el método que nos enseñan desde que somos niños.

Estos consejos que comparto aquí son solo orientaciones para conseguir que tu escritura deslumbre. No pretenden ser lecciones de un académico, sino pequeños apuntes de alguien que trabaja a diario con las palabras. Hace unos años, habría agradecido que me diesen estos 7 consejos:

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Utiliza el entorno en tus negociaciones

Este artículo es una colaboración de Adrián Lluciá, experto en Sinergología y comunicación no verbal. Por tanto, las opiniones vertidas pertenecen a su autor y no son necesariamente compartidas por la agencia. 

Hace unas semanas hablábamos de cómo interpretar los gestos en los primeros momentos de una negociación. Hoy continuaremos en esa línea con los gestos que puede realizar nuestro interlocutor con el entorno que le rodea.

En el transcurso de una reunión siempre existen una gran cantidad de elementos externos a la propia comunicación que nos pueden dar pistas de las percepciones que tiene nuestro interlocutor. Tan solo con la mesa que nos separa de la otra persona ya podemos obtener información relevante. Puede ocurrir que, de repente, realice una serie de breves caricias sobre la mesa en dirección hacia nosotros. Es una buena señal pues indica sintonía o acercamiento entre ambas partes, así que lo tomaremos como un punto positivo. ¿Y si en lugar de acariciar la mesa, ya sea hacia nosotros o al contrario, se aferra a ella fijando la mano de manera evidente? Cuando se produce esta búsqueda de contacto o apoyo podemos interpretar como una manera de aliviar el estrés, por lo que tendremos que averiguar por qué la otra persona se encuentra nerviosa. Estos gestos no sólo los podemos ver en la propia mesa sino también en objetos de tamaño considerable como una carpeta, un bolso o incluso la pared.

Las caricias que realiza Florentino Pérez van en dirección contraria a Jordi Évole cuando las preguntas se ponen comprometidas. Lo podemos ver en el minuto 51:52.
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